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Punto Enigmático

Deja una Pregunta para la lata del Mendigo que se recuesta a la Puerta de la mansión del Ignorante.
June, 2009

Time and Traces

Time... ticking, tic, tac, tic, tac... a river in constant flow, in circles.... Time... is ticking, tic, tac... but I've found the secret, to make it worth. Hidden under insignificant signals, electromagnetic waves of existense. I've seen clearly the indelible traces we leave under our walking feets.

(ando inspirado en inglés)
March, 2009

El fardo del insano

 

Tenía que correr, era mi reacción obvia. Esa imágen, quedó grabada en mis retinas. No puedo borrarla, persiste y me aterroriza. Escapé corriendo, me avergüenza decirlo pero no pude evitarlo. Entre nieblas o humo, o la confusa vaguedad de un sueño, vi al hombre, a la bestia, a esa pútrida visión. No hizo más que aparecer, de forma instantánea, en donde no había nada. A menos de una cuarta de distancia de mi nariz. El rostro era una abominación de todas las pesadillas que un sádico pueda tener. En principio era sólo un rostro humano. Pero entonces noté que los ojos, que habían oscurecido por completo, dejaban caer lagrimas que se secaban en el camino como las gotas de cera derretida en una vela. Y en un grito ahogado su boca se abrió y se estiró, tanto que fue rompiendo las comisuras de los labios. Se siguió estirando hasta que la mandíbula se desprendió y quedó colgando de tiras de piel de las mejillas. Dejo ver que sólo tenía algunos dientes caninos desperdigados de forma irregular en el paladar, como si la madre naturaleza hubiese jugado a la puntería con los ojos vendados para ubicarlos. La lengua era como un gusano que avanzaba y se retorcía. Esa… bestia… cosa… quiso decirme algo, de pronto su expresión cambió, como para advertirme. Pero no pude hacer más que girar y correr aterrorizado. Corrí con fuerzas que no sabía que tenía, y a cada paso me preguntaba si aquella visión me perseguía, o si aparecería de golpe ante mí. Corrí y no me detuve, no quise mirar atrás, no quise frenar, corrí hasta que mis piernas no me respondieron mas, y caí en el césped de un jardín desconocido, bajo la niebla rastrera de una noche húmeda y fría…

Alguien me vio en la madrugada, cuando la luz alborada empalidecía las calles y los rostros. Lo primero que sentí fue el olor al café comprado para llevar. Un policía de unos cuarenta años pero en buena forma ordenó que me levanten y me encierren en el asiento de atrás. Tenía la voz opaca, seria, como si los hechos de la madrugada hubiesen tenido los mismos efectos en él que un balde de agua fría. Dos policías más me levantaron de los hombros. Traté de sostenerme sobre mis pies. Pero ellos se encargaron de llevarme a rastras y tirarme en el asiento de atrás de una camioneta de doble cabina, como si fuera una bolsa de papas de setenta y tres kilos. Recién al caer sobre el asiento, y arrojar una mirada en demanda de explicación a los oficiales, me di cuenta de unas manchas de sangre sobre la capucha de mi canguro. Y luego al mirar mi pecho, había mucha sangre coagulada allí, cubría toda la parte frontal del buzo y los muslos del pantalón. La tenía en las manos, tenía algo en la base del cuello y algo de sangre me ensuciaba el cabello. Me tantee buscando heridas, no sentía dolores en ningún lugar, revisé las manos y me pasé las yemas de los dedos por el cuero cabelludo. Nada, ni un solo rasguño, esa sangre no era mía.

“Nos vas a tener que explicar algunas cosas” dijo uno de los oficiales al ingresar al coche…

Yo me sentía muy cansado, y dormí en el auto, luego dormí en una cama de colchoneta fina de una celda, y luego me dormí algunas veces durante una interrogación. A veces me despertaba con una pregunta, pero al intentar contestarla me mareaba y perdía el conocimiento, luego me despertaba otra vez, con otra pregunta sobre otro tema que no recordaría. Como si la interrogación hubiera seguido sin mi presencia. Así estuve varias veces, diez minutos, dos o tres horas, quién sabe. Me preguntaron sobre una cuchilla que conservaba de la cocina de mis padres, y les conté sobre que yo siempre preparaba asados y carnes utilizando esa cuchilla, desde que tenía quince años y lo hacía sólo con amigos. Luego creo que dormí otra vez, o pase a una fase en la que contestaba preguntas dormido. Pero quedé helado cuando me mostraron la foto del rostro destrozado de un hombre que habían hallado asesinado esa madrugada. Ese rostro estaba desfigurado, como tallado a cuchillo por un loco. Ese rostro era el mismo de mi pesadilla, nunca lo había visto antes de eso, pero era el mismo, no lo olvidaría jamás. No lo podía creer, apenas entendía lo que estaba sucediendo. Luego de una nebulosa de sueño, desperté cuando un oficial me empujaba a la celda y me decía “Te vas a pudrir en esta cárcel hijo de puta”

Ahora llevo tres años en un asilo mental. Aquél castigo que llevo en mi mente me turba en ciclos constantes. No dejo de volver a esa nebulosa de sueños. Aquella bestia diabólica me persigue en pesadillas que me despiertan aterrorizado. Y aún cuando estoy despierto no puedo dejar de recordar aquella foto, aquél rostro fileteado por mi cuchillo de los asados. Ese es mi fardo, y estoy condenado a llevarlo a todos lados hasta el mismo día de mi muerte…

March, 2009

LIMPIAVIDRIOS Asociados.

Señor, usted que anda en coche! ¿Le dificulta la visión de los obstáculos en la vía? ¿Tiene problemas para identificar los vehículos que circulan a su alrededor? ¿Acaso le encandilan las luces exteriores, de cualquier naturaleza? ¿Sigue fracasando sistemáticamente en los intentos por atropellar a su suegra? ¡NO, USTED NO TIENE PROBLEMAS DE VISTA!

LIMPIAVIDRIOS Asociados.

Sea un conductor responsable, solicite su limpieza diaria de parabrisas frontales.

La sociedad se lo agradece, por una módica suma de $ 5 más impuestos usted podrá:

  • ser un conductor más seguro y responsable,
  • reducir las tensiones generadas por conducir con poca visibilidad,
  • atropellar finalmente a su suegra haciendo que parezca un accidente, contribuyendo de esta forma con la ONG Un Mundo Sin Suegras.

LIMPIAVIDRIOS Asociados.

Estamos en todos los semáforos. Solicite nuestros servicios, o simplemente relájese y permítase ser abordado por nuestros representantes. Ellos han sido especialmente capacitados en el arte del mangueo y la filosofía del holgazán. Se encargaran de orientarle como sea necesario ya sea para ofrecerle nuestros servicios a cambio de un modesto precio justo, o bien para cobrarle el modesto precio justo aunque no requiera de nuestros servicios.

Nuestros representantes confirman con su integridad, su vocabulario y su respeto los valores y la filosofía de la organización.

LIMPIAVIDRIOS Asociados.

Nosotros siempre cobramos. No importa si su vidrio está negro, sucio, levemente sucio, o impecablemente limpio, usted tiene otras preocupaciones, no debe fijar sus ideas en simples detalles, deje que nos encarguemos de ello con una filosofía simple y clara. LE COBRAMOS SIEMPRE

Esto permite que usted pueda relajarse y evitar el estrés que pueda causar la atención a tantos detalles. Usted solo debe preocuparse de pagar una modesta suma que nos parece justa ya que usted tiene auto y nosotros andamos a pie. Ya nos encargaremos nosotros de limpiar su vidrio en caso de suciedad.

LIMPIAVIDRIOS Asociados.

Somos la solución a un problema cotidiano.

Ahora también en los estacionamientos más populares.

Y recuerde, que en caso de no pagar la justa suma por nuestra atención, nuestros representantes están preparados para hacerle saber que el tiempo que le ha hecho perder es valioso y que en realidad nuestro servicio está pensado para su bolsillo. Sepa que economistas de todas las regiones han comprobado que resulta más barato el pago de nuestro justo precio, que el presupuesto del chapista por reparar el rayón en la puerta de su auto.

March, 2009

Entonces...¿?

"La libertad es una ficción cerebral

Estamos determinados, como el resto del Universo, por las leyes naturales


La libertad es una ficción cerebral, según confirman las últimas investigaciones sobre neurociencias. Estas investigaciones han determinado que la actividad cerebral previa a un movimiento, realizado por el sujeto en un tiempo por él elegido, es muy anterior (hasta 10 segundos) a la impresión subjetiva del propio sujeto de que va a realizar ese movimiento. Y aunque la falta de libertad es algo contraintuitivo, los experimentos indican que estamos determinados por las leyes de la Naturaleza. (...) cambiará la imagen que tenemos tanto (...) como de nosotros mismos. Por Francisco J. Rubia."

 
extraído de Tendencias21: Revista electrónica de ciencia, tecnología, sociedad y cultura.
 
¿Será cierto? Tal vez nos estemos perdiendo de algo. Pero entonces, tal vez, tenga mucho más sentido así... quién sabe...
February, 2009

La Verdad Detrás del Muro

 

Entre un latido y otro interrumpí una vez,

el monótono discurso del desaliento,

para levantar la mirada y ver en el jardín,

que la realidad no aceptará la predicción.

 

No puedo creer que haya sido tan ciego.

Un novato que busca su fuente de luz.

Si la verdad es que aquél lugar sereno

no exige chispa para reflejar su paz.

 

Yo, sólo debía…

…cerrar los ojos y elevarme,

y dejar que la magia me toque.

Para ver en el camino los destellos,

gotas doradas de euforia,

y llamas plateadas de claridad.

 

Ciclos desprendidos derrumbándose.

Paradigmas destronados sepultados.

Las murallas de la sabiduría caerán

y revelarán la verdad escondida detrás.

 

Miro hacia atrás ahora, entre mis huellas.

Hay un hilo de arena trazado en el camino,

que rompe el círculo y sube a las estrellas,

y que surcará por siempre los ríos del cielo.

 

Yo, sólo debía…

…cerrar los ojos y elevarme,

y dejar que la magia me toque.

Para ver en el camino los destellos,

gotas doradas de euforia,

y llamas plateadas de claridad.

 

Ciclos desprendidos derrumbándose.

Paradigmas destronados sepultados.

Las murallas de la sabiduría caerán

y revelarán la verdad escondida detrás.

 

Ciclos que ya no volverán.

Fragmentos de creencias rotas.

Murallas caídas que me dejan ver,

que la verdad ahora reside en mí.

 

February, 2009

Sesión de Surf - despues de un largo camino

Ahhhhh.... sentado en la tabla, detrás de la rompiente, dejando que las olas chicas pasen por abajo. Es tan tranquilo, una antagonía ante el arduo camino hasta allí, a través de las olas y la espuma, a travéz de la misma rompiente. Hay que remar mucho para llegar allí, hay que aprender muchas cosas: las corrientes, cómo remar mejor, el patito y a no quejarse cuando una ola le agarra desprevenido. Sin embargo allí la espera es tan serena...
 
Con el tiempo aprendes a ver como se desarrollan los ciclos, aprendes a esperar tu ola. Ni demasiado chica, que no te lleve, ni muy pasado, y que te rompa encima. Aprendes que las olas vienen chicas y luego van creciendo hasta que vienen dos o tres grandes, y despues vienen chicas otra vez y así. Nunca es igual así que nunca se sabe... Cual de todas será la tuya? Bueno cuanto mejor seas más agarras, pero yo me conformo con agarrar esa que es mía por ahora.
 
Ves una, parece muy buena, pero ya sabes que la de atras viene mejor, entonces la dejas pasar. Algun lechoso la rema y no la agarra, y alguno que estaba más adelante capaz que si. Pero atrás esta esa que es tuya y viene preciosa. Entonces te acostas sobre la tabla y te pones a remar, rezandole al destino que la ola no rompa antes, y remas con toda tu fuerza. Quieres montar esa ola y es la tuya y ahí viene. Sientes que te levanta y que te empieza a llevar, todo esto es muy rápido. Te paras en un movimiento ya casi automático y te llenas de alegria cuando ves que estas haciendo equilibrio sobre la tabla. Todo es nuevo alla arriba, como aprender a caminar otra vez. Empiezas a ver cómo responde la tabla a tus movimientos y cada ola te da la oportunidad de probar algo nuevo. Empiezas a experimentar con el asombro de un niño. Y luego te dejas llevar, y miras a tu alrededor como un caballero en su armadura brillante que llega glorioso a su pueblo natal. Luego, cuando ya se termina la ola y te bajas de la tabla, miras a tu alrededor para descubrir que en realidad nadie estaba mirando tu glorioso andar. Pero no dejas de sentirte hechizado por ese sentimiento. Y obviamente siempre quieres una más... es casi adictivo.
 
Bien, un monumento a la perseverancia, y otra prueba más de que puedo lograr casi cualquier cosa si realmente me lo propongo (cero humildad al respecto)...
 
Un abrazo y buenas olas! je
February, 2009

Mysterious Behavior of the Misunderstood

"Well... somethimes every single part of everything seems to fit perfectly on a whole vast hilarious irony. That gives me some reason to act quite ironic, don't you think?"
November, 2008

Primera lección de surf - Drama en el agua

 
 
Bien, un amigo me dijo que debería publicar esto en el blog, y puesto que esta noche sufro de insomnio, bueno, le voy a hacer caso...
 
El domingo iba a ser un día sin nada fuera de lo común salvo por el hecho de que Fabián me invitó a surfear, parece que Diego tenía una tabla para prestarme, solo necesitaba suficiente valentía para meterme al agua sin traje. Y eso no me faltaba. En mi vida jamás me habia subido a una tabla de surf, pero tenía que ser fácil y siempre lo quise hacer. Sólo acostarme arriba de la tabla, remar y esperar a que lleguen las olas y la diversión. Ninguna razón para llamarlo deporte extremo ni nada por el estilo. Fabián se tiraba al agua por segunda o tercera vez, y Diego, si sabe algo, no lo expresa.
 
Bien, al principio tuve que pelear un poco con la tabla para estabilizarla debajo de mi cuerpo, insistía en escaparse para los costados, si me ponía muy adelante se undía, y muy atras se me escapaba. Justo cuando lograba que se quede quieta, una ola rompía adelante mío y me tiraba con la tabla. Sostenerla cuando viene la ola es más dificil de lo que parece en televisión, sobre todo si rompe arriba tuyo y te sacude como si fueras un muñeco de trapos.
 
Finalmente estoy estable arriba de la tabla, y cerca de una rompiente, esperando la ola, parecía que había logrado mis primeros pasos y todo marchaba de forma prolija. Vi que pasó una buena ola, pero no reaccioné a tiempo, vino otra, pero me sorprendió intentando girar para enfilarme. La tercera sería la vencida, ya sabía cómo girar rápido. Y vino ella, hermosa, y me enfilé antes de que llegara, empecé a bracear y finalmente para mi sorpresa estaba siendo arrastrado por la ola. La tabla sólo aceleraba y yo me dejé llevar apenas entendiendo lo que sucedía. Maravilloso, pensé. Justo cuando me empecé a fiar para intentar pararme, la ola comenzó a perder fuerza y la tabla se undió un poco, perdiendo velocidad. La próxima será pensé...
 
Así que empecé a entrar otra vez, pero las olas parecían más fuertes ahora, y ya no veía tanta gente en la vuelta. Resté importancia al asunto porque habían dos surfistas adentrandose cerca mío, uno a la derecha y otro a la izquierda. Remé hacia adentro, pero las olas ahora más fuertes me tiraban contra la orilla y no me dejaban entrar. Tal vez algo me estaba diciendo que no debía entrar ahí, pero no soy un maldito terco resagado para andar haciendole caso a las olas. En vez de ello observé como los que estaban cerca mío se sambullían debajo de la ola sosteniendo la tabla para luego emerger al otro lado. Traté unas cuántas veces de emularlos, las primeras fueron desastrozas, la tabla se me escapaba, se iba con la ola y me sinchaba hacia atrás. Luego aprendí a separarla un poco del pecho y sostenerla con fuerza, era más eficaz, pero aún me costaba mucho estabilizarme luego de que pasaba la ola. Más tarde, ya afuera del agua, me explicarían como se hace apoyando además la rodilla en el medio de la tabla para que no se escape.
 
Entonces hubo un momento tranquilo, tal vez lleno de la malicia traicionera del mar, en el que simplemente no hubo ninguna ola problemática. Tanto así que agarré la tabla y fui caminando hasta el lugar que creí más adecuado y allí me quedé remando en un lugar que parecía estupendo cerca de la rompiente. Es de sentido común pensar que si un lugar demasiado bueno está muy vacío algo debe andar mal. Y habría una buena razón para que todos los surfistas experimentados se amontonaran en el mísmo lugar hacia mi derecha a esperar la ola, y no se acercaran a dónde estaba yo. Sólo unos pocos valientes esperaban la ola cerca mío y hacia mi izquierda. Pero yo no pensaba en eso, solo miraba para esperar la ola.
 
Ví una buena rompiente a mi izquierda, muy cerca mío y remé para esperar la próxima ola ahi. De pronto siento que alguien me grita, que para ese lado no, que me estoy yendo con la corriente. Que reme hacia mi derecha. Entonces le hago caso y empiezo a remar para donde dice, y ahi me di cuenta que me hacía falta algo más de práctica, mis brazadas parecían la mitad de efectivas de lo que eran las del que estába al lado mío. Yo hacía fuerza para remar pero no me movia, se me cansaban los brazos y nada. Pero todavía permanecía tranquilo.,
 
Si mantienes la calma cuando todos los demás no, probablemente sea que no te hayas dado cuenta de la gravedad de la situación. Ese pensamiento se me clavó como una flecha en la mente cuando se acercó otro a ayudarme, muy nervioso. Uno en una tabla de morey con las patas de rana me dió un empujón desde atrás y agarré algo de velocidad, entonces me soltó y me alentó. "Vámos, vamos rema, no te quedes que si no te agarra la corriente", otro me grita "Dale dale, hay que aguantar dale". En eso viene una ola grande y el primero dice "Oh no, ahí viene la seguidilla". Yo no sabía que significaba eso, pero no podía ser nada bueno. El otro me grita, "Dale dale, ahora hay que aguantar la ola, segui remando no te quedes".  Y yo remaba pero ya otra vez me movía muy poco, llegó la ola que rompió justo delante mío. Agarré la tabla con fuerza pero la ola me sacudió, me zafó la tabla de las manos, que quedó unida a mi por la piola, y me undió, aguanté el aire y busqué la superfice otra vez. Cuando emergí me había alejado más y la tabla flotaba cerca mío. La imagen se volvía un poco desalentadora, estuve por empezar a nadar sin la tabla, pero el que estaba cerca mío me gritó que me subiera a la tabla, siempre arriba de la tabla me gritó. Entonces empecé a remar otra vez, los brazos casi no me respondían y yo ya me imaginaba a la deriva esperando que me venga a rescatar prefectura.
 
Casi pierdo toda esperanza cuando una segunda ola me revolcó, menos que la primera, pero suficiente para desanimarme. Entonces uno me grita que no me quedaba otra que remar hacia la orilla... parecía muy fácil si no fuera porque la orilla en donde yo estaba consistía en un monton de rocas filosas esperando ansiosas para triturar surfistas perdidos. Pasé remando bien cerca del barco undido de la playa del Emir, y me dejé llevar despacio por una ola que iba derecho hacia las rocas. Cuando iba llegando hice fuerza instintivamente para undir la tabla y frenar la marcha, y me acerqué despació para aferrarme a una roca. Por suerte las olas estaban más suaves allí, pero aún sacudían suficiente para ganarme unos raspones y revolcar la tabla por encima de las rocas, rompiéndole así la punta. Me subí a una roca alta a la que las olas apenas llegaban y me quedé allí sentado para tomar aliento. Las piernas casi no me respondían, tenía los dedos de los pies azules y no los sentía, los brazos cansados apenas aguantaban el peso de la tabla.
 
A salvo ya, pero todavía entre rocas filosas y muy buenas para resbalarse me acerqué hasta la orilla tambaleandome. Allí alguien me ayudó con la tabla y me dí cuenta de que tenía más espectadores de los que pensaba. "La sacaste muy barata" me dijo el que me ayudaba a salir. "Si, lo sé" le dije. Sólo tenía unos raspones en los pies y las manos, y el sabor amargo del mal momento.
 
Esta experiencia me dejó muchas preguntas. Una de ellas es si debiera insistir con el surf, o dejarlo de lado.... Pero no hay recompensas para los que se rinden al primer intento ¿No? Seguramente voy a comprarme mi propia tabla y voy a dedicar tiempo a aprender tanto o más como aquellos que estaban en el agua para ayudarme. Ahora me voy con mi primera lección, hay que respetar al mar, y analizar bien lo que se va a hacer antes de tirarse a las apuradas. Todo eso podría haberlo evitado de haberme fijado por dónde se podía entrar y dónde era seguro ubicarme. No es tan difícil ¿No?
November, 2008

Ladrillos de Vanidad

 
El dueño de la mansión del pueblo se acercó con habilidad y una agradable sonrisa a la dama que descansaba en una silla. Era una gran fiesta de cumpleaños de un amigo de ambos, que no discriminaba a sus pares por clase, sino por valores. El hombre que representaba en imagen toda su nobleza llegó con gracia hasta el sitio donde reposaba esa dama que represntaba en belleza su caracter y su dignidad.
 
-Ven, - dijo él -baila conmigo, vamos a divertirnos.-
 
-Claro, - respondió ella, -bailaré contigo si le compras un trago a mi amigo que no tiene dinero.-
 
-Bien entonces,- dijo él, -compraré el trago a tu amigo de cualquier manera, porque quiero hacerlo, baila conmigo sólo si quieres hacerlo.-
 
-Bien entonces,- dijo la dama, -si compras el trago a mi amigo te consideraré noble y gentil, y tal vez entonces quiera bailar contigo porque te crea digno de mi companía.-
 
-Pero verás, bella dama, comprarle un trago a tu amigo representa tan poco valor en mi fortuna, que dudo que me convierta en noble y gentil al hacerlo ¿aún así me creerías digno de tu compañía?-
 
-Aún, noble hombre, el valor de ese trago rerpesenta tanto en nuestra pobreza, que yo lo veré como un buen gesto, sin importar cuán poco represente en tu fortuna.-
 
Y entonces el noble compró el mejor trago que había y se encargó él de servirle al amigo de la dama, que también descansaba tímidamente en una silla cercana. Mientras duró la fiesta, el noble y la dama disfrutaron del baile, la comida y los tragos de la fiesta, conversaron sobre una amplia variedad de temas y realmente se divirtieron. Pero el noble homblre sentía una espina que le molestaba, no se sentía digno de la dama porque sentía que le había vendido cuentas a cambio de piezas de oro. Quería hacer un gesto para demostrarse a sí mismo que contaba con aquellos valores que le harían merecedor de tal companía. Así que invitó a la dama para mostrarle su mansión, le fue sincero, dijo que necesitaba saberse merecedor de ella, y que luego de que ella viera su mansión y su fortuna, tal vez entonces tendría una perspectiva mejor para decidir si un gesto tan pequeño en relación, realmente le habría hecho digno de su companía.
 
Así fueron ellos a la mansión del noble y ella miraba asombrada mientras él le mostraba los distintos lugares:
 
"Ven, pasa, déjame mostrarte este lugar..." 
 
"Lo construí yo, con mis propias manos y estoy orgulloso, quiero que lo veas."
 
"¿Lo ves?"
 
"Mira ésta torre, es alta, la hice para poder ver por encima de todo, el mejor lugar para decidir mi próximo destino."
 
"Mira aquella casa, es cálida, familiar, un paso adentro y ya sientes el descanso."
 
"¿Y el laberinto de setos? ¿Quieres probar? Es genial, yo lo sé de memoria, he tenido que ayudar a muchos a salir de allí."
 
"¡Mira! El árbol de la vida, que se erige en el centro, siempre acercándome a una perspectiva mas sabia."
 
"Allí esta el jardín, me ocupo de que esté bien cuidado todos los días, está lleno de animales, un lugar para encontrarse a uno mismo."
 
Y así recorrieron muchos lugares, y en cada lugar comentó su grandeza. Cuando hubieron terminado, se detuvo ante ella y le dijo:
 
-¿Lo ves ahora? Esta es mi fortuna... verás, estoy dispuesto a regalarle a tu amigo lo que consideres necesario para demostrar que realmente soy digno de ti, ahora tienes una mejor perspectiva para decidir si un gesto realmente me hace noble.-
 
-Ahora veo, - dijo ella -Viendo tu fortuna, aún considero que el trago que le diste a mi amigo demostró nobleza y gentileza como dije antes. Sin embargo...-
 
-¿Si...?-
 
-...Ahora ya no quiero estar más contigo, ahora que me lo has mostrado todo. Para ser digno de mi companía, tendrías que destruir toda tu mansión.-
 
-¿Destruirla? ¿Por qué habría de hacer tal cosa? Estoy dispuesto a regalar absolutamente todo si es necesario.-
 
-No, dijo ella, tendrías que destruirla. Ahora veo que a tu mansión la has construido con Ladrillos de Vanidad, y sólo al destruirla demostrarías que eres realmente noble y digno de mi companía.-
 
El noble entonces se encargó de construir enormes macetas y herramientas de asedio para destruir su mansión. Pasó días enteros pensando cuál sería el primer golpe. Cada punto que elegía, cada lugar, representaba tanto para él, que nunca podría ser lo primero en desruir. Caminó muchos días buscando un rasguño, una imperfección, un error. Pero adonde iba, sólo encontraba obras perfectamente logradas e inmaculadas. Jamás logró el suficiente desapego para usar las herramientas contra aquello que había construido con tanto esfuerzo y de lo que estaba tan orgulloso. Pero entonces, ¿Quién sería capaz de mirar su propia obra lograda a la perfección y destruirla con sus propias manos?¿Quién puede culpar a un noble de respetar aquello que tanto trabajo le ha costado?¿Acaso alguien lo haría por simple capricho de una dama?  Aquellos instrumentos de destrucción fueron guardados en un galpón para nunca ser usados... El noble y la dama jamás cruzarían sus miradas otra vez.
 
October, 2008

Monólogo del inspector de tránsito

 
 
Oh, deténte, que tengo mis manos en alto,
 
oh, mira que bueno que soy.
 
Que bien que me veo en el reflejo de tu ventanilla,
 
oh, ya no puedo resistir mi propio reflejo. ¿Cómo podrían todos ellos? 
 
Ya lo sé, no tienen que decirlo. No pueden.
 
Mira que bien que me veo, en mi traje fluorescente, brillando en la oscuridad.
 
¿Sabes por qué soy tan bueno? Porque yo soy el Inspector de Tránsito.
 
Oh sí, yo tengo el poder,
 
y sus motores bajaran la marcha al verme en el camino,
 
y sus corazones latirán con más fuerza al pasar a mi lado.
 
Porque ellos sabrán
 
que con sólo soplar mi silbato, con sólo mover mis manos,
 
una cruz aquí, una cruz allí, un garabato por allí y voilá,
 
no tengo idea de lo que estoy haciendo
 
porque no entiendo nada
 
todas estas cosas complicadas que dice el papel
 
eso lo dejo para los demás.
 
Pero no puedo negar, que adoro ver sus rostros mientras lo hago 
 
Oh señor,
 
tú que estas en los cielos santificado sea tu nombre,
 
que me has dado una posición tan noble,
 
que has puesto en mi la responsabilidad
 
de hacer valer los mandamientos del tránsito.
 
Oh señor,
 
santificado sea tu nombre, que por cada sanción
 
me pagas un porcentaje muy generoso,
 
gracias a él puedo pagar estos lentes oscuros
 
Son de una marca tan fina, es la única que es digna
 
de posarse sobre un rostro tan puro como el mío.
 
Santificado seas en fín,
 
que me has permitido ser tan grande y tener tanto poder
 
que hace que las damas lloren y los caballeros protesten
 
impotentes ellos por evitar que mis multas los sancionen
 
por sus  faltas insignificantes, ¿Pero es mi derecho no?
 
Oh, gracias,
 
por alimentar a diario mi ego al ser el amo de las calles.
 
Por permitirme a mí ser la ley de las ruedas,
 
Y, oh, señor veras cómo lo haré, multaré allí y aquí
 
A los más ricos porque pueden pagarlo
 
Y a los más pobres porque no se merecen un coche
 
Al que trabaja porque se cree importante, y al que no,
 
Para que se ponga en marcha. Oh sí, los multaré a todos.
 
Cudidado tú que vas por la calle, que si me das una escusa
 
Sea que andes en goma o camines descalzo,
 
yo encontraré la manera de ponerte la multa
 
Aunque sea por el agujero del a*o
 
 
 
 
Oh, cómo ha pasado el tiempo
 
Oh señor, por qué me has hecho esto
 
Se me ha caído el pelo, y el bigote me queda tan feo
 
Me ha crecido la panza y ya no me veo el miembro
 
Y este traje ridículo que tengo que llevar a diario
 
Mientras deambulo por la calle, mirando paasar a los autos
 
Oh, señor por qué tengo que pasar por esto
 
Me ha dejado mi mujer y eso que parecía una bruja
 
Por el vecino del fondo que mide uno sesenta
 
Y no puedo multarlos porque andan en bicicleta
 
Oh, la culpa es de todos ellos, que no me han dejado crecer
 
Que me han hecho envejecer poniendo multas aca y allá
 
Ahora sí que se lo merecen, los voy a multar a todos
 
Multas acá, multas allá y ¿por qué me preguntan?
 
Pues yo soy el inspector y es mi derecho, después de todo,
 
Es el único derecho que he ganado en mi puta vida
 
Y he decidido que lo voy a ejercer.
 
 
October, 2008

Capítulo 2 - Un Pequeño Tercer Encuentro

 
Damián tenía ya veintiocho años. Ese día estába corriendo por un paisaje gris de una rambla, llevaba tres kilómetros y le faltaban cuatro para llamarlo una salida a correr. Hacía calor en esa tarde de mediados de octubre y ya unas perlas de sudor recorrían la frente. Tenía los bronquios cerrados y le costaba respirar, pero su experiencia le decía que en breves se abrirían otra vez para dejar entrar bocanadas de aire. Sentía claramente el esfuerzo de los músculos de sus piernas al contraerse y seguía un claro ritmo en el balanceo de sus brazos que le permitían mayor eficiencia. Como una máquina humana todos sus sistemas estaban ok y en correcto funcionamiento. Se imaginó a si mismo como esa máquina formada por péndulos y ejes que se movía a la perfección aprovechando de la mejor manera la energía. El cuerpo, pensaba, está hecho para eso. Una acertada creación de la Naturaleza. En un recodo se vió enfrentado al mar que estaba quieto y reflejaba destellos dorados de un sol que estaba cerca del horizonte. Contempló el paisaje omnipotente que se presentaba ante él, un reflejo de la existencia llenó sus sentidos por una serie de incontables impulsos eléctricos. Él estaba bien...
 
... Pero lo que vió al volver a levantar la mirada le hizo detenerse al instante. Era él, el mismo que hacía veintidós años había salido de la sala del cti dónde falleció su abuelo. Al verle recordó la sensación que había tenido las últimas dos veces que le había visto. Una había sido cuando acababa de cumplir los doce, estaba saliendo de la escuela. La otra vez que le había visto tenía dieciocho, y la conversación que tuvieron aquella vez le dió un impulso para escudriñar sobre las pocas notas de su abuelo que habían sobrevivido a los sucesivos robos que acontecieron inmediatamente luego de su muerte. Quedaron muchas preguntas sin responder, los dos encuentros habían durado muy poco. Y las preguntas que hizo entre sus familiares acarreó suficientes problemas como para que decida cerrar ese capítulo y dejar que el alma de su abuelo descanse en paz. Pero allí estaba otra vez este enigmático carácter de pelo negro. Lo tenía largo y desprolijo. Se cubría con un sobretodo que a pesar de estar sucio y viejo se notaba que era grueso y de muy buena calidad. También él había crecido, pero ahora tenía un cuerpo débil y delgado, se veía cansado y un poco extraviado. Una imágen antagónica al compararla con la que había sucitado años antes. Se apoyaba sobre la baranda de la rambla.
 
Damián se acercó caminando mientras usaba la remera para secarse el sudor de la cara. A medida que lo hacía se aseguraba de regular poco a poco su respiración y trataba de pensar en cómo reaccionar. No estaba seguro de qué esperar de este encuentro. Los últimos dos habían sido extraños, las actitudes de Gasp, como se había hecho llamar, siempre eran enrarecidas. Dejando oraciones sin terminar, y cuidando cada una de sus palabras. Damián había notado las dos veces un impulso de Gasp por desbocarse y escupir en palabras todo aquello que tenía dentro y que hacía presión por salir. Pero el notorio esfuerzo que hacía para contenerse había sido suficiente para que Damián no le haya podído sacar respuestas directas sobre las intrigas que dejaba atrás. Cuando llegó a una distancia razonable Gasp parecía no haberle visto, tenía la mirada fija en el suelo.
 
-¿Gasp?- Preguntó -Oye, ¿eres Gasp no...?-
 
-¡Ah! Damián... - La voz de Gasp era quebradiza, no levantó la mirada. - Estoy... perdido.-
 
-¿Perdido? Gasp, no estás bien, deja que llame una ambulancia.- Gasp estába pálido y a pesar de sus veintitantos años hablaba como un anciano en estado senil.
 
-No, no, Damián, no... esa no es una buena idea, - dijo Gasp - Necesito el aire... anhelaba esto.-
 
-Oye, pero no estás bien.- Damián tomó el celular que llevaba en un bolsillo del jogging y discó el número de emergencias.
 
-Damián, vení... esto es importante Damián,- dijo Gasp - Damián, está bien, pero... antes de que me lleven... tenés que saber...-
 
-Hola, hola,- Damián hablaba al celular - si, necesito una ambulancia para la Rambla a la altura de....- Se alejó un poco de Gasp para escuchar mejor el teléfono.
 
-Recién los llamé, van a demorar unos diez minutos, ¿aguantás?.- Dijo Damián colgando el celular.
 
-Damián, no me estás escuchando... es importante... antes de que me lleven.-
 
-¿Qué Gasp? Dime qué...- Y llegaba una ambulancia silenciosa por la rambla, con las luces prendidas. Le sorprendió lo poco que demoró, no hacía un minuto que había cortado, seguro que dieron justo que estaban cerca.
 
-... es que yo nunca me fui Damián... ¡Nunca me fui!, ¡¿entendés...?!- Al momeno que terminaba de hablar, los ojos del decrépito Gasp se pusieron blancos y empezó a convulsivar. Damián se alegró de haber llamado a tiempo a la ambulancia, dos enfermeros uniformados y el conductor descendieron rápidamente y sacaron una camilla de la parte de atrás del vehículo. Miraron a Damián y luego se dedicaron a trabajar sobre la convulsión de Gasp. Sólo el conductor le dirigió la palabra a Damián...
 
-¿Hace mucho que le encontraste?- Preguntó el conductor, que era calvo, medía uno sesenta y estaba algo pasado de peso.
 
-No, - contestó Damián, - de hecho sólo hablamos unos minutos, llamé apenas le encontré poruqe lo vi mal.
 
-¿Lo conocía?- preguntó el conductor.
 
-No, sólo le vi mal.- En lo poco que había conocido a Gasp, sólo le había traído problemas, Damián sólo quería que se lo lleven y se encarguen de él, sólo quería dormir tranquilo.
 
Al escuchar la respuesta, un enfermero de pelo castaño y ondulado, levantó la mirada para cruzarla con la del conductor. El último dijo:
 
-Bien, veo que estabas haciendo ejercicios, puedes seguir tranquilo si quieres, no te preocupes por él que ya nos encargamos nosotros.-
 
-¿Están seguros?... Si es así...- Sin duda sería un gran alivio pensó Damian.
 
-Sí, sí, ya conocemos la historia de él, no es la primera vez que nos llaman de esta zona porque alguien en la calle lo ve y se preocupa. Nosotros nos encargamos, podés quedarte tranquilo de eso.-
 
Entonces Damián saludó cordialmente a los enfermeros y hechó una última mirada a Gasp, como para tranquilizar su conciencia. Ya había dejado de convulsivar, y sólo descansaba en la camilla apaciblemente. Entonces se recordó que todavía tenía que llegar al auto que estaba a tres kilómetros y medio así que comenzó en un trote suave para volver a calentar los músculos. En un instante tuvo la tentación de volver, al irse tan desinteresadamente estaba dejando atrás tantas cosas sin responder... Después de todo, no podía olvidar todo aquello que Gasp le había contado sobre su abuelo en sus encuentros anteriores, nunca logró averiguar como es que sabía tanto sobre él. ¿Y lo que había dicho hoy?... ¿"Nunca me fui"?... Tal vez ese Gasp habría perdido la cabeza del todo. "Y ya era medio raro antes", pensó. Así fue que sacudió la cabeza, como tratando de quitarse de encima ideas molestas, y aceleró el ritmo...
September, 2008

Axioma elemental del perro y su cola.

 
El perro estúpido que persigue su propia cola, la atrapará sólo cuando sea lo suficientemente astuto como para saber que el secreto está en un quiebre de caderas. (LQQD por definición)
 
August, 2008

Capítulo 1 - El abuelo viaja a la isla de piratas

 

En la cafetería del sanatorio estaban almorzando Mariana con su hijo de diez años, Germán. El sol que irradiaba luz y calor por la ventana hacía parecer de otro mundo el frío invernal que hacía afuera. La medialuna que comía Germán sabía a comida de sanatorio, o sea a nada. La pechuga de pollo que comía Mariana tenía al gusto amargo de una inminente pérdida. Todo allí tenía ese gusto amargo para ella. Pero así eran las cosas. De alguna manera estaba esperando con ansias de que todo terminara.

-¿Por qué no vas a ver si Damián está bien?- Dijo ella, refiriéndose a su hijo menor, de seis años, que había ido al baño del pasillo. Germán vio la mirada distante de la madre y la notó ausente. Deseó que todo se terminara de una vez. Le molestaba verle así. En otro momento ella misma se hubiese levantado para chequear por Damián. Pero ahora se lo encargaba a él. No le molestaba tanto el encargo como el hecho de que Mariana no le prestaba ninguna atención a ellos dos, ella estaba como perdida en otro mundo. Con un suspiro se levantó y enfiló para la puerta de la cafetería cuando Damián aparecía.

-Mámi había un niño con el abuelo.-

-¿Un niño?-

-Si, yo lo...-

Un médico apareció exaltado en la puerta de la cafetería. Era uno de los internos que había hablado con Mariana esa tarde. El joven se recompuso al ver que estaba Mariana allí e hizo un esfuerzo notorio para parecer calmado.

-Es Mariana ¿No?-

-Sí, soy la hija de...-

-Escucha, Mariana, tu padre tiene una complicación cardíaca, en este momento el médico se encuentra en la sala, debes saber que en su estado tal vez no soporte otro ataque.- El joven interno se felicitaría a sí mismo luego por la serenidad con la que había comunicado la noticia a la hija del anciano de la habitación 12A del CTI.-

-¿Es grave?- Preguntó ella, sabiendo ya la respuesta.

-Lo mejor sería que esperes cerca por noticias, tal vez le puedan reanimar, pero debes esperar lo peor, se hace cada vez más difícil estabilizarle.-

-Bueno, yo... - La angustia le hizo un nudo en la garganta a Mariana, e hizo un esfuerzo por ocultar las lágrimas y evitar que los hijos le vieran así. -Yo... - continuó - esperaré a la puerta del CTI.-

La espera no fue mucha, y mientras, se ocupó de llamar a Horacio, su hermano mayor para avisarle que las cosas no estaban bien y que fuera para el sanatorio. Horacio que tenía treinta y cinco años no tenía hijos y tenía dos años de casado con Elena, una chica diez años menor que nunca le cayó bien a Mariana. Acababa de colgar cuando el médico salió de la habitación para dar la noticia del fallecimiento del anciano. Dió el pésame para ella y la dejó a solas para que entre a la habitación. Ya estaba todo hecho.

-Germán, quédate acá con Damián, Mamá va a entrar a saludar al abuelo.- Dijo Mariana, otra vez con esa mirada perdida.

-Yo quiero ver al abuelo también.- Respondió Germán.

-¿A dónde se va el abuelo? Yo quiero ir también.- Dijo Damián.

-No, básta,- retó Mariana,- ustedes se quedan acá y punto.- Se puso en cuclillas para estar a la altura del pequeño Damián y le dijo, mirándole a los ojos. -Damián, el abuelo se va de viaje a una isla preciosa donde crecen palmeras con cocos y siempre hace calor como para ir a la playa.-

-¿Como en los Piratas del Caribe?-

-¡Si! Y seguro encotntrará tesoros allá.- Dijo Mariana satisfecha.

-¡Eso es mentira!- Protestó Germán, - el abuelo está...-

-¡Una palabra más y te tapo la boca de un sopapo Germán!- Interrumpió Mariana con la mano en alto, nunca le pegaría a sus hijos, pero su tono fue bastante convincente para que Germán se calle su comentario. -El abuelo siempre se va a acordar de tí Damián, va a estar lejos pero también estará contigo acá,- dijo, palmeando el pecho izquierdo del niño, - nunca te olvides de eso.-

-Uhu...- expresó Damián, sin estar muy seguro de lo que su madre le estaba diciendo.

Mariana se dió media vuelta y entró a la habitación cerrando la puerta a sus espaldas.

-No puedo creer que te la hayas creído.- Dijo Germán entre dientes. Pero Damián estaba como soñando despierto.

-Espero que nos traiga parte del tesoro.- Dijo.

Cuando Mariana salió de la habitación estaba llegando el tío, se dieron un abrazo y entró Horacio a la sala. Mariana hizo unas llamadas por el celular. Habló algo de que lo iban a velar y Damián se imaginó que al abuelo le iban a poner velas alrededor. Seguro una costumbre de piratas se dijo y se lo imaginó colocándose solemnemente un sombrero de pirata rodeado de velas y siendo observado por sus marineros. Entonces se acordó del niño, ¿Sería un marinero que venía a buscarle?.

-Mami, ¿El niño era un marinero también?.- Preguntó Damián.

-¿Qué niño Damián?-

-El que estába con el abuelo hoy, cuando fui al baño, había un niño en el cuarto del abuelo. Yo le quise preguntar como se llamaba, pero no me escuchó, y luego se fue lejos, y yo no me animé a ir.-

-Ah sí, me había olvidado de él.- Dijo Mariana, un poco extrañada. -Probablemente sea un marinero de su barco que vino a buscarle.-

-Debí haberle seguido.- Dijo Damián, desilusionado.

-Oye, un día tendrás tu propio barco, y navegarás como el abuelo.- Mariana se estremeció al reconocer lo que implicaban sus palabras. Le dió un abrazo fuerte y le dijo. -Pero primero tenés que pasar la escuela para eso. ¿Cómo van los deberes, eh?-

-Ah, sí, tengo que llevar papel de colores mañana.- dijo -De los cuadraditos.-

Mariana suspiró ¿A esta hora? Menos mal que había comprado bastante papel glacé la ultima vez. En casa había. Mas tarde le preguntaría a uno de los médicos por el niño. El médico, un tanto extrañado, diría que en la sala contigua del CTI estaba el marido de una madre joven de un niño de unos ocho años, y que le habría visto merodeando en el pasillo sin supervisión. 

Esa noche Damián soñaría que era compañero de aquel niño en un barco de bandera negra capitaneado por su propio abuelo, que entonces llevaba un parche en un ojo y se posaba enérgico sobre el timón. Germán estaría callado, como enojado durante los días siguientes. Unos años mas tarde Damián entendería por qué.

August, 2008

Prólogo - Un niño por el sanatorio

 

El niño estaba sentado al borde de la camilla del sanatorio. Era atractivo, de piel bronceada y  tenía los pómulos bien marcados. El cabello lacio y bien oscuro le caía sobre la frente. Estaba de espaldas al señor que yacía en la camilla. Cerca de la cabecera los aparatos de CTI emitían el sonido monótono que marcaba los latidos del corazón del anciano.

Bip...

Bip...

Bip...

Los ojos del muchacho eran profundamente oscuros. Ocultaban sabiduría tras un manto impenetrable de sombras. Sombras que daban escalofríos al verlas en el rostro inocente de ese niño.

Bip...

Estaba concentrado en sí mismo mientras balanceaba los pies que no llegaban a tocar el suelo. Su mano izquierda acariciaba la frente del anciano que respiraba profundamente en un sueño tranquilo.

Bip...

Dejó de mecer sus piernas y levantó la mirada. No tenía una expresión particular en el rostro, como si la situación no lo ameritara. Después de todo él estába ahí sólo porque así estaba dispuesto.

Bip...

Giró la cabeza para ver el rostro del viejo. Estába un poco hinchado, y las intubaciones entraban por las fosas nasales. Las arrugas y manchas de la piel que evidenciaban una edad pasada del promedio de vida, eran  justo las que se esperan ver en una persona que esta en CTI.

Bip...

El niño posó la palma de la mano sobre los ojos del anciano y la dejó allí. Cerró los ojos y se quedó inmóvil en ese gesto por unos instantes.

...

La ausencia del pitido electrónico fue tan notable como lo era antes su monótona presencia. El viejo expiró el aire pacíficamente, pero no volvió a inspirar.

Sonó la alarma del aparato, ahora con un pitido largo e ininterrumpido, avisando a los enfermeros que algo andaba mal.

El niño se dejó caer de la cama y salió por la puerta de la habitación para perderse en el pasillo del sanatorio...

July, 2008

Paréntesis en Vida

 
....ah, espera un segundo... ¿Era éste el camino? Estaba tan seguro, lo veía tan claro. Pero ahora ya no parece. ¿Qué hago?...
 
...Estoy un poco perdido... No, no, concéntrate. Venías de esa dirección ¿Verdad?... ¿Verdad?... Bueno, no sé, tal vez de ésta. Y allá está ¿Lo ves?... Sí sí, pero ahí no era, déjame concentrarme...
 
...Me acuerdo cuando empecé a caminar en ésta dirección, pero luego cambié de rumbo, y me acuerdo que tenía el viento en contra, al principio. Y luego lo tuve a favor por un tiempo. Sí, sí, pero, ¿qué vas a hacer ahora que no hay viento...?
 
...Bueno acá no me puedo quedar, así que para algún lado tengo que ir...
 
...¿Tiramos una moneda?...
 
...¿Y echarlo a la suerte? No, estás loco...
 
...Bueno, entonces tal vez sí tengas que descansar...
 
... Si, tal vez sea eso, tal vez deba sentarme un minuto a descansar. Sólo necesito ver otra vez el camino...
 
...Está bien pero sólo un minuto eh, tenés que seguir moviéndote... Mirá que no tenés todo el tiempo del mundo como para desperdiciarlo acá...
 
...
 
...Sí, claro, sólo el tiempo de una vida...
June, 2008

El Dibujante

 
La mano del Dibujante se detuvo un instante, estaba dudando si ese Trazo estaría bien, sus ojos enfocaron el borrador y por un momento tuvo la tentación de corregirlo. Pero se dijo a sí mismo que ese detalle era importante para la obra, incluso cuando no parecía encajar con el resto, incluso cuando su presencia le molestaba. Él sabía bien que el Artista no tiene autoridad para decidir, sólo acepta las diligencias de su Inspiración.
 
Volvió la mirada al dibujo y coninuó con una Línea bien definida que comenzaba en el centro y luego se alejaba dudosamente hacia la periferia, pues él quería que aquél que lo viera, siguiera ese camino sinuoso que había marcado. El camino de esta obra haría que el observador se pierda entre las Sombras y los Brillos, rozando algunas veces una Mancha y atravesando el Trazo. Habían Infinitos detalles que se filtraban al papel más allá de la Voluntad del autor para componer la Lámina, que formaba parte en sí, de la Obra Mayor. 
 
Él sabía desde el principio casi cada detalle que iba a completar el dibujo, pero mientras lo hacía, intuía que el espectador podría entender su Intención sólo luego de contemplar la obra desde el Principio hasta el Final. Y con ello se divertía, plantando bosques de Manchas para extraviarle y luego ríos de Signos para traerle denuevo hasta la Línea. Anticipando el toque final, guió el Lápiz con una destreza maravillosa justo hasta la esquina inferior derecha de la hoja. Allí la Línea perdió fuerza hasta desaparecer en una región sin abordar por el grafo. Ese lugar, el Fin de la obra, quedaría en blanco.
 
Al dorso de la lámina, con letras perfectamente logradas, había escrito una nota que decía así:
 
"Os presento mi mayor obra de arte, os presento 'Mi Vida'."
 
May, 2008

En Memoria de Fabián Dorado

 
Lunes 5 de mayo de 2008, al rededor de las 3 de la madrugada, sucede esta trajedia fatal. Un idiota con un arma se acerca al auto de Fabián, que estába con la novia, y luego de un forcejeo con la puerta, el tipo dispara un proyectil, sin saber a dónde, a través del vidrio polarizado. Sin saber realmente qué daño estaba haciendo. La bala fue a dar a la sien de mi amigo, destruyendo más de lo que había a su paso... Tanto esto como los sucesos siguientes son una vaga reconstrucción a partir de los pocos datos que he podido obtener. Por más que lo intento descifrar sé que nunca serán suficiente para explicarlo, nunca terminaría de conformarme. Hubieron llamadas telefónicas, ambulancia, familia, conocidos... un desastre acababa de ocurrir...
 
... Eran alrededor de las 2 de la tarde, mi madre llamó yo estaba en el banco. Ella lo había visto en la televisión... "Fabián Dorado, 23 años"... "Debatiéndose entre la vida y la muerte"... ¿Será posible? ¿El mísmo con el que había hablado por celular la madrugada anterior? Estaba en el Sanatorio Cantegril, un tiro en la sien, "esta jodida la cosa Ale". Fui para allá corriendo.
 
 
En el Sanatorio había bastante gente que se había acercado y que estaban llegando. Familiares y amigos de un gran hombre. En las caras se podía ver lo grave de la situación, en los silencios, se mezclaban rabia, indignación, tristeza y esperanzas. La herida era en la sien, el arma, calibre .38, el proyectil reventó al impactar. Le iban a operar en breves, algunas palabras esperanzadoras eran susurradas entre los grupos que esperaban en el patio. Las esperanzas de un bobo, nadie las creía, pero tampoco eran calladas, porque queríamos creer. "No lo han empezado a operar"... "No, no, yo escuché que ya lo estaban operando hace una hora"... "No le han podido estabilizar la presión, si no la estabilizan no lo pueden operar, eso dijeron los médicos recién" (...) "...esperen lo peor"... Ester, la madre, salió destrozada de los pasillos que levaban hasta el CTI. Las noticias eran cada vez más desalentadoras.
 
...
 
..."El cerebro ya murió, y el corazón parece que no va a aguantar mucho" Ya se había pasado una línea. El Fabián que todos conocíamos ya no iba a estar nunca más entre nosotros. Sanatorio lleno de ojos enrojecidos, sitio de noticias tan oscuras ese día. El silencio dominaba la palabra en esos momentos. Estabamos esperando ya un final sobre el que nadie sabía qué pensar. Fabián ya había cruzado la puerta, y nosotros a su espalda, entristecidos, sólo podíamos ver como se alejaba. Llamaron al padre, Mario... salió re mal... ¿Qué dijeron? Ya era casi la hora, ya se estaba llendo.
 
Era cerca de las 10:30 de la noche... "¡Mario! ¿Dónde está Mario?"... "Fue a caminar, salió por este lado"... "Andá a buscarlo, los médicos estan llamándo"... Vino corriendo, con la renguera característica de él. Entró al pasillo con el resto de la familia. Todas las personas se agolparon en la entrada. ¿Qué otra noticia podía ser? Se escucharon llantos desconsolados de Ester, de Silvia, de Jota... "¿Qué dijeron, qué pasó?"...
 
... "Falleció"...
 
 
Fabián Dorado (12 Octubre 1984 - 05 de Mayo 2008)
 
 
Perdimos a una excelente persona. Alguien a quien me honra haber conocido. Fabián trabajó hasta el último pelo de sus posesiones. Fue orgullo de sus padres y estimado por toda su familia. Fue el tío favorito de su sobrina. Y también fue un gran amigo, y amigo de amigos; de los que no piensa dos veces antes de pagar una cerveza. Supo hacerse querer por todos. Era muy inteligente y respetado por sus trabajos como el Analista Programador que fué. Siempre supo divertirse, y ello nos contagiaba. Vivió su corta vida a pleno... (y aún le quedaba mucho por vivir)
 
Supo dejar una huella en mí que no se borrará... Un abrazo de despedida para él.
April, 2008

¡Ganador queda en cancha!*

 

   Yo le dije al otro que yo iba a tratar de ganar porque así es como me gusta, pero que si el gana no va a haber problema, le dije que el lío se armaba si yo llegaba a perder, cosa que no me simpatiza para nada. Y así fue que nos pusimos a discutir, porque él me decía, y con toda razón, que también iba a haber problema si el perdía. Así que estuvimos todo un rato muy grande discutiendo hasta que llegamos a una idea maravillosa. Inventamos un juego en el que todos salen ganando, así ganábamos los dos y ya que estamos lo festejabamos con un asado a la parrilla y un brindis de jugolín caribeño. Y como sabíamos de antemano que íbamos a ganar ya nos ahorrabamos la partida y ya nos poníamos directo con el fuego para que haya brasa.

 

    Y que traiga la leña que yo voy a buscar el asado, y ya me acompaña el vecino que nos preguntó qué festejábamos y nosotros le dijimos que habíamos ganado los dos y él respondió que bueno y que había que traer unas cervezas y ya se prendió. Y en el camino a la carnicería nos cruzamos con la de enfrente que es re linda y le dijimos que traiga a las amigas que estábamos de fiesta, y ella dada a la simpatía y a la aventura dijo que sí y que ya venía con unas amigas, pero que una de ellas estaba con el novio. Y nosotros le dijimos que no había problema que venga el novio de la amiga que resultó ser el amigo de un compañero de trabajo del vecino. Y compramos la carne y nos faltaban diez pesos que le pedimos al cuidacoche que si nos podía bancar que ya estábamos todos enrolados con esto de la fiesta y no queríamos llegar sin el asado. Y el cuidacoche se puso y saco mil pesos en moneditas de uno y compró cuatro kilos del mejor asado de tira que había y que iba a comprar más bebida con el resto y ya estaban prendido él y su perro para la fiesta, y allá nos contó historias sorprendentes de su vida (la del perro). Y allá estábamos con el asado y cayó la de enfrente con las amigas y el novio de la amiga. Resultó que el novio que era medio plancha se vino con cinco amigos más que eran planchas del todo y ellos se vinieron con 2 litros de vino suelto y un porrito y se quedaron haciendo puerta. Pero nosotros que estábamos de buen humor invitamos a los planchas a comer el asado. Y se dió que uno de ellos se había agarrado a las piñas con el sobrino del cuidacoche la semana pasada. Y como el cuidacoche lo estima pila al sobrino, porque estudia y le va bien, se puso como loco y decía que a ese plancha que lo corra que lo iba a agarrar a palos si no y entonces tuvimos que pedirle al plancha que se vaya y el tipo todo bien, dijo que le parecía lo mas correcto irse y le dijo a los amigos que se queden y que no se pierdan del asado gratis por culpa de él.

 

    Entonces cuando el asado ya estaba a punto nos sentamos todos alrededor del cuidacoche a escuchar las historias del perro que eran increíbles y llenas de emoción. Hasta que uno de los planchas dijo que armemos un picadito que si estaba la pelota ahí y que no nos cortemos, y ya de paso pidió unas chapas pa comprar el vino para quitarse la sed después del partido. Y el cuida coche le daba unas moneditas mientras yo le decía que si pero qué le parecía que juguemos de la nueva manera así ganábamos todos y seguíamos con la fiesta hasta la noche. Y a ellos les pareció bien y así seguimos toda la tarde y luego compramos la cena y ahí ya tuvimos que mudar la fiesta para la calle porque éramos tantos que no entrábamos en casa...

 

...Lo único malo que pasó fue que el vecino de al lado se murió atragantado con el primer pedazo de carne que se fue a comer, pero por suerte, como él era medio callado, nos dimos cuenta al final, cuando estábamos limpiando, así que no nos cagó la fiesta ni nada. Creo que murió feliz porque tenía cara de contento.

 

* editado, no me gustó cómo empezaba así que lo cambié

April, 2008

Eterno Navegante

 
Ve, ve, busca el horizonte. Sigue, hasta encontrar la estrella que persigues... Sigue, sigue, hasta que el casco se gaste, hasta que el viento se agote, hasta que el sol se consuma... Navega, este mar de misteriosas corrientes... Con los vientos de Buena Ventura, impulsado por Curiosidad, hacia los nuevos sitios... Búscalos, encontrarás cofres llenos de oro, y perlas en el interior de las ostras. Escribe un diario, para que sepan tu historia, y lo que has encontrado por el camino... En las dudas te ayudará la Fortuna, y en el sereno busca la guía de la Tranquilidad. Pero en las tormentas tendrás que perseverar y desafiar con gritos de furia a las voces del cielo... Y recuerda, nunca dejes de navegar. Recuerda, recuerda ¡El camino lo dirá tu voluntad!
October, 2007

CTRL + ALT + DEL

 
...
 
...CTRL...
 
...ALT...
 
...DEL...
 
...
 
...
 
...
 
...jejejejeje....
July, 2007

De trajes y sobres...

 
      Parece que voy a tener que usar traje y corbata. Yo, el que una vez fuera a un cumpleaños de quince con una remera que demostraba mi rebeldía, con una calavera atravesada por una espada y una serpiente, que citaba  "Fortune favors the brave". Ese que iba a trabajar con los pelos tal cual se los había dejado la almohada, ese, yo, voy a tener que usar traje y corbata durante al menos 7 horas al día por cinco días a la semana. Debe ser como meterme en un sobre, yo, la carta escrita a mano, con tachones y faltas de ortografía, pero con sentimientos y una historia para contar, metido en un sobre azul oscuro y de mal gusto, para quedar igual que los otros sobres por afuera.
 
      Si al menos me mandaran por avión a recorrer el mundo, como a otras cartas de sobre que tienen mucha suerte, eso si estaría buenísimo. Pero a mí no, yo metido en mi sobre voy a parar a la vuelta de la esquina. Y por eso que me parece el sobre, un atuendo desacertado para una situación como la mía. Podrían haberme metido por la ranura de la puerta como a una nota, que la mandan tal cual es. Porque la nota por ser nota ya se dice que es menos que carta y que no hace falta cubrirla, y por eso dicen que no se merece ir vestida de sobre. Pero la nota, que cree que está siendo discriminada, no se da cuenta de la ventaja particular de su situación y es que por ser nota a la gente le importa sólo lo que ella es y no tanto el envoltorio. Y yo, que soy carta, pero que no voy a dar la vuelta al mundo, voy a la esquina, como la nota, pero como soy carta me van a vestir de sobre. Y a mí que no me gusta mucho eso del sobre, porque así no me lee nadie. Y eso que hay cartas que les gusta el sobre, que se visten de sobre hasta para ir al basurero. Pero así van vestidas, derecho a su lecho, y cuando estan en las fauces del triturador, se dan cuenta de que así, imponiendo su respeto, metidas en su sobre, nadie les ha leído.
 
May, 2007

El hombre que lo salvó la Demencia

 
"Ví el cielo posado sobre el techo, vi la luz y vi el sol. Me encandilé, pero seguí mirando. -No mires el sol.- Me habían advertido, -te hace daño.- Yo no los escuché, ya había iniciado el camino de inevitable trayectoria.
 
Rodeado de este calor abracé la vida, y tomé de la fuente del júbilo. Consumí su brillo en un impulso enérgico. Se volvió absurda, grotesca. La misma luz que me confortaba ahora me aterraba en una deliberada ironía de sombras. Sacudiéronse éstas en el centro de mi cordura, estaban asustándome, alejándome del sagrado lugar.
 
Me deslicé hasta tambalearme al borde de un precipicio de ridículo desorden. Allí contemplé aterrorizado la fotografía de la desesperación y encontré, en el borde de mi imaginación, un destello de perverso alivio. Me aferré a él, mi salvación. Entonces escuché la voz maternal  que nació en el seno de mi consuelo. -Soy Demencia,- dijo - y jamás te abandonaré-."
January, 2007

Ventana

 
 
 
Hola...
 
 
 
Hace tiempo que no nos vemos...
 
 
 
Considera este blog como una ventana para viajar a través del tiempo y del espacio, a donde estoy yo...
 
 
 
 
 
Aquí y ahora...
 
 
 
 
 
 
(¿Puedes verme?)
 
 
 
 
 
 
Estoy aquí abriendo puertas y ventanas... el aire llena la habitación... "The sky is blue, dear"
 
 
 
Ha pasado su tiempo, sin duda... las cosas se han movido. El mundo se ha movido... (para bien)
 
 
 
 
 
 
(¿Puedes sentirme?)
 
 
 
 
 
 
Me siento bien... y quiero que vos te sientas bien, quiero darte una parte de eso... partes de mi.
 
 
 
¿No se siente bien?... Ten... toma mi mano, acompáñame...
 
 
 
Este es nuestro viaje, parece que nos vamos a divertir.-
 
 
 
 
 
 
(¿Estás conmigo?)
 
 
 
 
 
 
Sin ti del otro lado, yo no soy nada... sólo pensamientos que desvanecen.
 
 
 
Encontré una habitación para mostrarte... está limpia y ordenada, no hace mucho que la ordené. Me gusta porque se ve el mar desde la ventana. Y puedes sentir el vaivén de las olas... me calma... me llama... y me atrapa.
 
 
 
Encontré otra en lo profundo, donde el motor del amor pulsa fuerte y constante. La guardo para las personas que se atreven a llegar hasta allí.
 
 
 
 
 
 
(Te puedo ver)
 
 
 
 
 
  
¿Te gusta este lugar? Aqui conmigo, espero que lo estés disfrutando... Te ves bien...
 
 
 
De veras, me alegra verte...
 
 
 
 
 
 
(Te puedo sentir)
 
 
 
 
 
 
Respirando... Flotando sobre este mar calmo, a la deriva...
 
 
 
¿A dónde te llevará el viento? Estoy allí, llamándote...
 
 
 
Ahora estás en el centro (¡Te atrapé!)
 
 
 
 
 
 
(Estoy contigo)
 
 
 
 
 
 
Te espero y te acompaño... ahora que te dí esta parte de mí
 
 
 
Tómala y quédatela... hay muchas más de donde vino esta, asi que si necesitas sólo pide... con gusto te daré otra más
 
 
 
 
 
 
Es hora de despedirse... gracias por tu companía...
 
 
 
...yo no lo olvidaré 
June, 2006

Cosecha

Dicen que cada uno cosecha lo que planta, pues a mi me ha caído una helada y me ha cagado mis plantas.
(Es uno de esos días...)
May, 2006

Debe haber alguien no?

Estaba pensado el otro día: yo nunca he ganado ningun premio por sorteo, y no es que no lo he intentado. No me molesta mucho, pero cuando lo pensé más a fondo, en realidad no conozco a nadie que haya ganado ningún sorteo. Y con tantos sorteos que hay en la vuelta, debe haber alguien que los gana no¿?.
 
Saqué cuentas...
 
... Tiene que haber una persona que se este ganando todos los premios de sorteos, por lo menos de todos los sorteos del país. Porque si siempre ganara una persona distinta, bueno, con tantos sorteos yo debería conocer por lo menos a un ganador. No? Conozco como diez epilépticos pero a ningún ganador de sorteos. Asi que mi conclusión es que hay uno que se esta llevando todos los premios.
 
Esa persona debe haber puesto una automotora, probablemente a finales de los '90 haya tenido sobre-stock de Renó Twingos. Últimamente debe tener Chevrolets de todos los colores y modelos, pero sobre todo los Corsas. Probablemente tenga un par de apartamentos de 2x2 en algún edificio que nadie quiere. Todos sus amigos y familiares deben recibir licuadoras o multiprocesadoras de regalo (probablemente los alterne para no parecer tan monótono). Cada tanto una TV color, pero los grandes, que son mas escasos los reserva para él y sus más cercanos. Eso sí, todos sus hijos, sobrinos, amigos de hijos, y etc. deben tener un playstation 2 y un gamecube, algun que otro mp3 y una computadora lenta e inútil.
 
El señor en cuestion debe haber viajado por todo el mundo, y siempre con algun acompañante. Lo más seguro es que conozca todos los cruceros de memoria. Probablemente en los excesos de diversión que provoca tantas vacaciones se le vaya toda la plata que gana sorteo tras sorteo. Además de viajar al caribe, ha visitado las Cataratas del Ñagara, el Gran Cañón, Disneylandia, Grecia, Roma, Venecia y se ha visto los partidos de todos los mundiales. De hecho, revende entradas afuera de los estadios.
 
Además ha tenido citas con las modelos más lindas de latinoamérica, ha estado en los conciertos de todos sus cantantes favoritos, y tambien en los conciertos de todos los otros cantantes. Tiene quince guitarras eléctricas, todas firmadas por sus egocéntricos y populares dueños anteriores, tiene camisetas de fútbol de todos los países y de todos los cuadros y probablemente tenga la ropa interior de Madonna y de Britney Spears.
 
Y siempre, a fin de mes tiene ese sueldo de arriba que se gana todos los años.